Los ṣatkarmas o ṣatkriyās, conocidos como las limpiezas del Yoga tradicional, aparecen mencionados en detalle en los primeros tratados del Haṭha yoga (Haṭha Pradīpikā y Gheraṇḍa Saṃhitā) y constituyen un pilar fundamental para el practicante comprometido. El Gheraṇḍa Saṃhitā los presenta en el primer capítulo, incluso antes que las āsanas o posturas.

hatha-yoga-integral

āmakumbha ivāmbhaḥstho jīryamāṇaḥ sadā ghaṭaḥ/
yogānalena saṁdahya ghaṭaśuddhiṁ samācaret//
Como una vasija de barro fresco sumergida en el agua, el cuerpo decae pronto en este mundo. Fortalécelo con el fuego del Yoga que vigoriza y purifica el cuerpo.
Gheraṇḍa Saṃhitā, I,8

 

Ṣat significa seis, y kriyā o karma, acción, en sánscrito. El nombre se refiere a seis procesos purificatorios que apuntan a librar al cuerpo de impurezas, a equilibrar en él los doṣas o humores (en este punto coincide con el Ayurveda) y a prepararlo para el despertar de las energías sutiles. Estos seis grupos de técnicas son:

Dhāuti: Apunta a limpiar el canal alimentario completo desde la boca hasta el ano.

Basti: Lavaje del intestino grueso (enema)

Neti: limpieza y purificación de los pasajes nasales

Nāuli: Método de masaje y fortalecimiento de los músculos y órganos abdominales.

Trāṭaka: Técnica de mirar fijamente un pequeño objeto o la llama de una vela para purificar la visión, los lagrimales y ayudar a la concentración.

Kapālabhātī: técnica de respiración que purifica la región frontal del cerebro.

Entre estas técnicas ocupa un lugar relevante la estimulación del fuego digestivo, o la capacidad de metabolizar toxinas, lo que otorga al practicante un bienestar general a la vez que purifica el cuerpo y elimina cualquier tipo de desequilibrio. Gracias a estas técnicas el cuerpo se vuelve flexible y sano, se mantiene alejado de las enfermedades ya que sus humores (doṣas) permanecen en equilibrio.

Un punto fundamental es que estas prácticas no fueron pensadas, en principio, como paliativo para ningún estado de enfermedad agudo, sino para mejorar el estado de salud -ya bueno, en general- del yoguin y prepararlo para prácticas superiores como el prāṇāyāma y el despertar de Kundalini.

Estas prácticas son generalmente ignoradas en Occidente y en los cursos sobre Haṭha Yoga, quizás por el hecho de que se sigan transmitiendo en India a la manera tradicional, es decir, de gurú a discípulo, lo que no las ha vuelto tan populares.

Por otro lado, aun aquel que las ha aprendido de manera directa, muchas veces no las incorpora a su rutina de práctica posiblemente porque requieren un involucramiento más profundo y, en general, poco compatible con la vida acelerada de ciudad. Sin embargo, constituyen un pilar fundamental para el éxito en la práctica del yoga y son, sin duda, una experiencia transformadora para el practicante comprometido.

Prof. Laura Paús

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