Ṣatkarma: última edición

Por Laura Paús

7 am, 10 de septiembre, La Plata.

shatkarma

Me levanto y aún entre el sueño y la vigilia, pongo el agua en la olla grande, la llevo al fuego, mínimo, para entibiar. Voy al baño, me lavo la cara, los dientes y me limpio la lengua con un banṭa de cobre (típico utensilio indio para ese fin).

Vuelvo a la olla, echo sal y voy probando, hasta que la salinidad del agua me recuerda el gusto agradable de un caldo. La temperatura es la del cuerpo, más o menos.

Lleno la lota (pequeña teterita para la limpieza nasal) y empiezo con jāla neti, la limpieza nasal con agua. El agua se precipita de una fosa hacia la otra y sale, arrastrando la mucosidad que encuentra a su paso. Para terminar, expulso el agua practicando kapālabhātī o respiración de fuelle y exhalo rápidamente y de manera alternada por ambas fosas nasales. Limpio el exceso de agua, y ya puedo sentir las vías respiratorias superiores despejadas. Los lagrimales y los ojos también se sienten más limpios.

Ahora, el plato fuerte: śaṅkhaprakśālana, la limpieza gastro-intestinal.

Vuelvo a mi olla y empiezo tomando dos vasos de agua de manera rápida. No me cuesta, ya lo hice muchas veces… ya no me lo cuestiono, no hay dudas. Aunque sé que esta vez será distinta y no tengo idea cómo será de distinta a las anteriores.

Practico la serie de āsanas de manera dinámica y siento cómo el agua se va precipitando del estómago hacia mis intestinos. Mi abdomen comienza a hincharse, sutilmente. Vuelvo a la olla y tomo dos vasos más de agua salada, lo más rápido que puedo y repito la serie de āsanas . Vuelvo a la olla por tercera vez, esta vez la toma se hace un poco más lenta… y cuando termino el segundo vaso de agua salada vuelvo a la serie para completar la última ronda del protocolo.

Ahora mi abdomen se ve hinchado y siento mucho calor, aunque en mi estómago queda lugar para un poco más de agua. Decido seguir y pasar el umbral de la práctica sencilla a la completa. No tengo nada que perder.

Aparece el primer impulso de ir al baño: la primera evacuación parece normal, no entraré en detalles, jaja! (vengo ayudando con dieta cruda y vegetales, los días previos).

Sigo practicando las āsanas de manera más tranquila e intuitiva ahora, según los movimientos que mi cuerpo pide y necesita. Vuelvo a sentir el impulso de ir al baño, ahora la evacuación se va haciendo más líquida e incluso aparecen partículas que me llaman la atención, pequeñas semillas quizás o restos de alimentos que han estado adheridos a las paredes de mi intestino… ¡agradezco liberarme de ellas!

Aprovecho este momento para aclarar que, parte del meollo de la cuestión en estas prácticas es poder atravesar ciertos tabúes y amigarse con aquellas situaciones que evitamos, o con aquello sucio y maloliente que negamos todo el tiempo y no queremos ver pero que, en definitiva, forma parte de nuestra realidad.

Sigo tomando agua, hasta completar diez o doce vasos, a estas alturas ya no importan tanto la cuenta y el protocolo, como lo que voy sintiendo; sigo practicando algunas āsanas y evacuando intermitentemente, hasta que la evacuación llega a ser líquida casi transparente y, lo notable ahora, es que la percibo como la misma agua que tomé momentos antes. Aquí paro. Me siento bien. ¡Envalentonada!

Me siento con ánimos como para seguir y dar un paso más. Entonces decido completar este proceso con la práctica de kunjal (el vómito inducido). Eso hará que la corriente de energía descendente (llamada apana) que se activó en mi cuerpo, con la práctica que acabo de terminar, revierta su curso y vigorice todos mis sistemas.

Esta es una de las prácticas que, en lo personal, más me cuesta hacer. De todos modos, aclaro que inducir el vómito con la misma agua salada, sin nada en el estómago, es muy diferente al vómito que todos conocemos: aquel de una descompostura, seguramente con comida en mal estado, en fin, cosas que es mejor olvidar… pero kunjal es distinto, muy distinto. Al activar esta corriente ascendente del prana, no sólo propiciamos la limpieza de la parte alta del estómago y el esófago, sino que en lo emocional suele tener un efecto profundo, ya que ayuda a liberar emociones literalmente “atragantadas” en el estómago, el pecho o la garganta. En fin, eso quiero, soltar lo que se acumuló en este canal desde el otoño pasado, o desde antes quizás, sí, tal vez desde mucho antes, desde que era niña, o desde no me acuerdo cuándo…

Ahora me cuesta tomar el agua, me da asco, pero logro tomar casi un litro. Muy rápido. Salgo al jardín y elijo un árbol o una planta y hacia ahí voy. Adopto la postura para la práctica, con las piernas un poco separadas y flexionadas, la espalda paralela al piso e introduzco mis dedos en la boca para producir el reflejo del vómito (sin esta ayuda me es muy difícil). Y el agua empieza a salir, como espasmos, en varios impulsos, hasta que no queda nada para expulsar. Mis ojos lagrimean, me limpio la cara, y me sorprende ver que esta vez fue mucho más fácil, casi sin esfuerzo. Siento una liberación en la zona de mi pecho difícil de poner en palabras, y la espalda, definitivamente más liviana.

Mi cuerpo comienza a enfriarse. Me siento unos momentos al sol, que en esta época todavía es tenue y recibo el agradable calor en mi piel y en todo mi cuerpo, muy agradable, como si pudiese absorber su energía… y me siento abrazada.

No sé que hora es… estoy profundamente relajada, algo cansada, quisiera dormir pero sé que no tengo que hacerlo todavía, porque mi metabolismo bajaría demasiado y podría dolerme la cabeza. Me sorprende la sensación de estar sin pensamientos, como si mi mente se hubiera detenido, sólo algunas sensaciones remanentes y algunos recuerdos que aparecen como si lo hicieran por última vez, para despedirse; siento una plácida nostalgia al dejarlos partir. Algunas cosas ahora se me presentan con claridad, cosas que tienen que ver con lo que necesito profundamente, con lo que deseo…  siento mucha paz.

Vuelvo a entrar a la sala, enciendo una vela y la coloco sobre un banquito a la altura de mis ojos, a un metro de distancia, aproximadamente. Y me quedo observándola. Allí descansan mis ojos, ahora siento la mirada completamente tranquila, no busca nada, sólo está receptiva a la luz, a los colores, a la imagen que se presenta cuando cierro los párpados y evoca la presencia de la llama, ahora con su centro entre rojo y fucsia intensos y el contorno azul, bellamente azul. Y así espero que se haga la hora para la comida.

La primera comida después de este proceso, aquella que empieza con un nuevo compromiso conmigo misma. Me perdono todo lo que hice, consciente o inconscientemente, en contra de mi cuerpo, mi energía, mis emociones. Todo aquello que fue en contra de mi corazón. Lo dejo atrás. Y me permito empezar de nuevo.

Estoy en el punto cero: posibilidad infinita.

Publicado por premkutiryoga

Soy Laura y me dedico al Yoga como modo de vida. Me gusta conocer los textos de yoga en su lengua original, el sánscrito, y trato de hacer un aporte al conocimiento y la práctica de esta disciplina milenaria, a través de mis clases, talleres y escritos.

2 comentarios sobre “Ṣatkarma: última edición

  1. Mi nombre es Verónica, este año estoy realizando el curso de sadhana y autoconocimiento; hoy nos tocó compartir por segunda vez el taller de Ṣatkarma. Desde el momento cero, me siento acompañada y respetada por Laura y mis compañeros, mi proceso con el taller de satkarma, empezó muy temprano con dudas de participar o no ya que me sentía con la garganta inflamada hace unos días, y soy consciente que este taller lo debía hacer sin sentirme enferma o mal con respecto a mi cuerpo y salud. No quería perderme esta oportunidad ya que mi primer taller que se realizó en marzo fue una experiencia que me enriqueció muchísimo, así que súper decidida y con un lindo sol que nos acompañó empezamos con jāla neti (limpieza nasal con agua), para mi asombro me alivio esa sensación de inflamación de garganta ayudándome e incluso a sentirme más aliviada con los síntomas q venia teniendo, siguiendo con las demás técnicas śaṅkhaprakśālana, la limpieza gastro-intestinal solo puedo compartir que además de sentir la limpieza en la parte de mis intestinos no puedo negar que algunas e intensas lágrimas también salieron, sentada en un baño tratando de desprender todo lo que mi cuerpo no necesita y que consumo muchas veces por ansiedad, por miedo, y miles de emociones más; me hizo pensar que también son todas esas lagrimas que guardo y se van pegando a mi cuerpo físico y pranico ,( aunque siempre el mas tangible es el físico, en esta experiencia y con las demás técnicas lo pude ver mas claro ) y creo que resumiendo mi vivencia puedo compartir que después del taller me siento más liviana, tranquila, más agradecida por haberme acercado al yoga y por haberme cruzado con tantas enseñanzas y con una gran maestra como es Laura, simplemente Gracias y espero seguir creciendo en este camino y aprendiendo un poquito más todos los días; Vero

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    1. Infinitas gracias, Vero, por compartir tu experiencia a corazón abierto! En verdad, creo que el hecho de compartir estas experiencias nos enriquece profundamente, nos ayuda a comprender un poco más de qué se trata el yoga, a poder percibir en nuestro ser aquello que aprendemos en teoría y que muchas veces aparece como conceptos lejanos que poco tienen que ver con nuestra realidad. Además, el conocer el sentir de ustedes es en gran medida lo que nos marca el camino a quienes trabajamos para que el Yoga sea un modo de vida. En lo personal, sublime el encuentro de hoy y el poder sintonizar nuestros corazones, GRACIAS!

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