Meditar sobre meditar

¡Si todo fuera tan simple! Si sólo hubiera personas malvadas que, de algún modo, cometen insidiosamente malas acciones y bastara con separarlas de las demás y destruirlas. Pero la línea que divide el bien y el mal atraviesa el corazón de todo ser humano. ¿Y quién está dispuesto a destruir una parte de su propio corazón?”

Alexander Solzhenitsyn

Meditar es un proceso que, para que tenga algún efecto, debe comenzar hacia el interior. Profundizar en nosotros mismos a través de la meditación, tiene que ver con integrar nuestras distintas partes en un todo, y esto no se logra de un momento a otro, como por arte de magia. Es un trabajo paulatino que lleva esfuerzo y búsqueda constantes pero que, a cada paso, nos revela un aspecto desconocido de nuestro ser, muchas veces cristalizado en una creencia, en un patrón mental, en un modo de actuar, en un modo de reaccionar a determinados estímulos. Y, al hacerse consciente, nos libera de sus limitaciones para siempre.

Meditar no se trata de una cruzada contra las fuerzas del mal, que habitan fuera de nosotros, en algún lugar. Tampoco, de un poder sobrehumano que despertará en nosotros la capacidad de cambiar mágicamente los fenómenos que nos rodean. Meditar es una actividad de tránsito hacia la propia profundidad, un cruzada, si se quiere, hacia nuestra propia sombra, nuestros propios miedos, nuestras propias fobias…

 Si cambiamos nuestro estado mental es posible, con el tiempo, cambiarnos a nosotros mismos. Si, entre muchos, nos ayudamos, por medio de una meditación empática, a cambiar nuestro estado mental, el proceso puede ser más fácil. Si muchos de nosotros habitamos este planeta en un estado mental más integrado, habiendo aceptado al menos parte de nuestros miedos, fobias, etc., estaremos más tranquilos, andaremos más sueltos y más benévolos hacia nosotros mismos y hacia los demás y esto será, en parte, porque habremos comprendido lo difícil que es cambiar… Si muchos, con empatía, logramos permanecer en un estado dinámico de mayor integración, nuestras acciones seguramente serán más pacíficas, más benévolas y más pacientes hacia nosotros y, como consecuencia, hacia nuestro planeta.

Nuestro estado mental es el que debe cambiar para abrir la posibilidad a otros cambios. Meditemos juntos, sí, diariamente, con la intención de cambiarnos primero a nosotros, y estemos abiertos y dispuestos para acompañar el cambio colectivo. Integrar nuestras distintas partes en un todo, para integrarnos como una parte, dentro del Todo. Esa es la llave que abre todas las puertas.

3 comentarios sobre “Meditar sobre meditar

  1. Muy sabio lo que decis Laura. Siempre vemos “la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”….
    Si es cierto, comencemos dia a dia. por nuestras partes puliéndolas e integrándolas en nuestro ser .. así podremos agregar una gotita mas al mar de la conciencia, que con ella ya no sera el mismo… GRACIAS

    Le gusta a 1 persona

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