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Sopa crema de espinacas, ¡viva y calentita!

Es importante recordar, sobre todo cuando empieza el frío, que “cocina viva” no significa “cocina fría”! Podemos hacer preparaciones muy nutritivas, con vegetales crudos y calentarlas hasta 70⁰ aproximadamente, cuando las vamos a consumir. Aquí les dejamos esta receta para que la prueben y, por qué no, la personalicen a su gusto!

Ingredientes (4 porciones):

1 zanahoria rallada

1 atado de espinacas

1 diente de ajo

1 palta grande o 100grs de semillas de girasol activadas

Condimentos sugeridos: Nuez moscada, sal del himalaya, una pizca de comino, una pizca de cúrcuma, eneldo, pimienta rosa o negra molida en el momento, aceite de oliva

Rallar la zanahoria y mixear o licuar con el diente de ajo, la palta o las semillas de girasol (lavadas y remojadas de la noche anterior) y agua sólo lo mínimo, hasta que quede una crema homogénea. Agregar las espinacas lavadas y cortadas, agua hasta cubrir, y los condimentos (les recomendamos ir con cuidado, probar antes de agregar demasiado) una pizca de cúrcuma y comino, nuez moscada, sal a gusto y mixear o licuar nuevamente. Una vez que está bien homogénea la mezcla agregar agua hasta un máximo de 1 litro aproximadamente (cuidar que no quede muy aguachenta la mezcla) y terminar de licuar.

Entibiar en una olla al fuego sobre un tostador o difusor, hasta que esté caliente pero sin hervir. Una vez servida, agregar un chorrito de aceite de oliva, pimienta molida en el momento y eneldo. Decorar con brotes, o personalizar esta receta a gusto!

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Literatura yóguica: acercarse a los textos

Al acercarnos a los primeros textos de yoga que encontramos en la literatura de la India, surgen algunas cuestiones a tener en cuenta. En primer lugar, debemos saber con qué nos vamos a encontrar cuando encaremos su lectura y también si estamos o no, ante una edición con cierta seriedad. Tomaremos como ejemplo los Yogasūtra de Patañjali, considerado el texto fundacional del Yoga clásico. Aquí presentamos el primer verso o sūtra de este texto:

  अथ योगानुशासनम् ॥१.१॥ ——–> texto en alfabeto devanāgari

atha yogānuśāsanam ——–> transliteración en caracteres latinos

Ahora, la enseñanza del Yoga. ——> traducción

El texto en devanāgari (primer renglón de nuestro ejemplo) no es estrictamente necesario y, por cuestiones de economía, muchas ediciones no lo presentan.

Lo que sí resulta fundamental, es contar con el texto sánscrito original, transliterado en caracteres latinos (segundo renglón de nuestro ejemplo), porque allí no sólo tenemos el texto original sino que a partir de él, podemos identificar al menos algunas de las palabras que lo componen y quizás, algunas de ellas nos resulten familiares. Conocer el vocabulario puede ser el punto de partida para estudiar la lengua.

En tercer lugar, encontramos la traducción, en este caso al español (tercer renglón del ejemplo). Esto implica que quien traduce ha tomado ya, ciertas decisiones al optar por un significado y no otro, para cada palabra. Es decir, que no debemos olvidar que traducir ya implica “interpretar” y es por eso que para un mismo texto podemos encontrar muchas traducciones posibles (y a veces muy diferentes) que varían según los criterios del traductor y que pueden ser más o menos fieles al texto original.

A continuación del texto, suele aparecer un glosario, en el que se indican las palabras que componen el texto y su significado allí. Esto resulta muy útil, ya que de este modo no necesitaremos de un diccionario sánscrito para llevar adelante la lectura. En nuestro ejemplo, tendríamos tres palabras: atha (ahora), yoga (yoga), anuśasanam (enseñanza). Podemos ver que la palabra yoga, por su importancia, se deja tal cual, es decir no se traduce por ninguno de sus posibles significados y este hecho suele ser un rasgo de la seriedad y honestidad de la traducción. Palabras como yoga, karman, atman, etc. que están muy cargadas de significado, no deben traducirse.

Luego, generalmente, se encuentran los comentarios de quien presenta el texto. Los comentarios son una interpretación del texto original, por parte de una persona que es, en general, diferente del autor del texto. Y los comentarios varían de un comentador a otro. Por ejemplo, en el caso de los Yogasūtra, es importante saber que el autor del texto es Patañjali, pero que luego existen muchas ediciones del mismo texto y muchos comentarios que, generalmente, suelen ser bastante más extensos que el texto en cuestión. En el caso de este primer verso o sūtra del texto de Patañjali, es común encontrar un comentario de una o dos carillas de extensión. Esto se debe a que el estilo sútrico es un modo de escritura condensada, que requiere cierta explicación a la hora de ser interpretado; en muchos casos se deben reponer palabras y además, cada palabra tiene una historia y un significado particular para ese texto, por lo que se hace indispensable que el lector cuente con estos datos a la hora de comprender la idea general de lo que está leyendo.

Algo que resulta útil también, es comparar varias traducciones del mismo texto, y varios comentarios. De este modo podemos tener un panorama más amplio de lectura. Pero hay que tener presente que si se quiere leer la literatura yóguica siempre se debe partir del texto original y, además, no quedarse con una única traducción y un único comentario ya que, de este modo, podemos ser más conscientes de la complejidad y la riqueza que presentan estos textos.

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Pratyāhāra: volverse hacia adentro

“Aquel que retira los sentidos de sus objetos, como la tortuga que retrae todos sus miembros, ese tiene una mente estable.”

Bhagavad Gītā, 2.58

Pratyāhāra es el quinto miembro de la práctica del Yoga enumerado por Patañjali en los Yogasutra y es el punto bisagra en el que la práctica del yoga se vuelve interna. A partir de aquí, los sentidos se repliegan, se retiran de los objetos externos y se vuelven hacia el interior. Los sentidos ya no reflejan el mundo sino que reflejan la propia mente.

De este modo ocurre, en primera instancia, una depuración de los pensamientos que al comienzo se presentan como verdaderos torbellinos y brotan como una corriente sin principio ni fin pero que, al cabo de cierto tiempo, parecen desacelerarse y dar espacio a un nuevo estado mental, más calmo y de mayor receptividad. Es entonces cuando, en una segunda instancia, la mente puede volverse, ella misma, el objeto de meditación.

La práctica más sencilla de pratyāhāra es el silencio. Practicar el silencio no sólo implica no hablar con otros, sino también ser capaz de silenciar el discurso interior. Svami Satyananda, fundador de la Escuela de Bihar, desarrolló en detalle la técnica de antar mouna o “silencio interior” de un modo ordenado y sistemático para que cualquier persona inmersa en el mundo de hoy pueda acallar su mente y predisponerla para la meditación.

Aquí compartimos un audio para transitar la primera etapa de esta técnica:

Antar mouna, etapa 1: conciencia de los estímulos externos

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सूर्यनमस्कार

Sūryanamaskāra

Sūryanamaskāra es una técnica bien conocida y vital dentro del repertorio del yoga. Su práctica constituye en cierto modo una sādhana en sí misma, ya que contiene elementos de āsana (posturas), prāṇāyāma (respiración) y dhyāna (meditación) dentro de la estructura principal de la práctica.

Si sos nuevo en estas prácticas, te recomendamos comenzar por una versión más sencilla y luego de un tiempo, cuando te sientas confiado, encarar la práctica completa:

Saludo al sol: Versión adaptada

Cuando se practica Sūryanamaskāra con regularidad, el cuerpo comienza a vigorizarse y también a purificarse, ya que activa el elemento fuego con sus cualidades dentro de nosotros y, principalmente, pone en marcha aquellos aspectos ligados al metabolismo corporal.

Si bien ésta es una técnica incorporada más recientemente en nuestra disciplina, la contemplación del sol es algo que ha estado presente desde tiempos remotos en culturas como la de la India.

La práctica de Sūryanamaskāra nos ayuda a relacionarnos con el astro sol como un símbolo de fuente de vida y, de este modo, tenerlo más presente en la vida cotidiana. Su práctica diaria induce una vida sana, vigorosa y activa, sobre todo en los meses de invierno en los que más nos hace falta su energía.

Así que … Apracticar!

 

 

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El yoga en momentos de crisis

Por Elizabeth Bardaro

Eli.Bardaro

Las crisis siempre estarán presentes a lo largo de nuestras vidas. Depende de cada uno de nosotros lograr superarlas con energía y fortaleza. La vida está llena de momentos negativos y positivos. Lo importante es poder aprender de cada uno de ellos y salir adelante.

Una crisis implica una ruptura en el orden de las cosas, es decir, que ocurran situaciones irregulares donde debemos poner en marcha acciones para poder resolverlas. Sin embargo, muchas veces no sabemos cómo responder a las dificultades, nos sentimos en un callejón sin salida: el cuerpo se paraliza y la mente no llega a encontrar el modo de salir adelante y dejar atrás los problemas…

El yoga es una disciplina psicofísica que nos ayuda a mantener el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Practicar esta disciplina puede ayudar a relajarnos y a observar la situación que nos aqueja, desde otra perspectiva.

Las crisis generan estrés y ansiedad, porque sentimos la presión de resolver la situación y no sabemos cómo. El yoga ayuda a manejar el estrés por medio de sus distintas técnicas (posturas, respiración, meditación, etc.). La meditación, particularmente, nos brinda paz en momentos de crisis, nos ayuda a ver los problemas con otros ojos… Es importante, entonces, tomarse un tiempo, respirar profundo y observar, antes de actuar.

Por otro lado, esta disciplina milenaria busca conectar cuerpo y mente con el presente. Vivir el aquí y el ahora disminuye los niveles de ansiedad y hace que nuestra energía no se disperse hacia el pasado o el futuro. Pensar en el futuro siempre genera ansiedad porque desconocemos lo que puede llegar a venir. Por eso, es importante que logremos mantener contacto con el tiempo presente y que tengamos en claro que las crisis están para ser resueltas y no para que terminemos en un lamento infinito…

Controlar las emociones es una tarea ardua en tiempos de crisis porque siempre habrá momentos de tensión. Es importante reducir el estrés y afirmar pensamientos positivos para salir adelante. Somos seres con enorme potencial y lo que atraemos con nuestras mentes,  llegará a nuestras vidas.

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Primera sādhanā para practicar en casa

Hola! Aquí les dejamos la primera sādhanā completa para practicar en casa.

Sādhanā para principiantes 1

Ya está funcionando nuestro canal de youtube Premkutir, para que vayan siguiendo nuestros videos! Los invitamos a suscribirse, si lo desean.

Además hay una breve introducción orientativa con las claves que estamos teniendo en cuenta para armar nuestras prácticas.

Claves para la práctica

Cuéntennos cómo están viviendo estos momentos y no duden en dejar sus comentarios (al final de esta nota) o sus dudas acerca de sus experiencias con la práctica.

Cuenten con nosotros a través de este espacio para intercambiar inquietudes y opiniones. Que estén muy bien!

Om, shanti, shanti, shanti!

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Claves para practicar en casa

Tres cuestiones que parecen clave para orientar nuestra práctica de estos días son:

  • Mantener un estado de relajación  y equilibrio a nivel físico y mental
  • Hacer ejercicios respiratorios que favorezcan una buena respiración y oxigenación.
  • Fortalecer y estimular la región abdominal para respaldar el buen estado de salud.
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Claves para practicar en casa

Tres cuestiones que parecen clave para orientar nuestra práctica de estos días son:

  • Mantener un estado de relajación  y equilibrio a nivel físico y mental
  • Hacer ejercicios respiratorios que favorezcan una buena respiración y oxigenación.
  • Fortalecer y estimular la región abdominal para respaldar el buen estado de salud.

Si podemos mantener en nuestras casas una práctica diaria de, aunque sea media hora, teniendo en cuenta estos tres aspectos, estaremos sumando bienestar a nuestra vida. En estos tres videos caseros,  compartimos prácticas muy sencillas para atender a cada uno estos aspectos:

 

 

 

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Momentos de quiebre

E379DF73-ACAA-430D-BB5A-98C8B270D8EEPor Laura Paús

Toda esta situación de crisis, de caos, al ver la gente agolpada en los aeropuertos queriendo escapar hacia algún lugar y todo lo que circula en las noticias me trae a la mente el Decamerón, escrito por Giovanni Bocaccio entre 1351 y 1353. Esta magnífica obra, toma como marco narrativo un hecho de la realidad, la temática de la famosa “peste negra” que, según dicen, provenía de Oriente, azotó fuertemente a Italia y se diseminó por toda Europa… ¿cómo? ¿coincidencias?

Esta epidemia cambió la actitud de las personas ante la vida.  Había quienes se abalanzaban a disfrutar de la vida y sus placeres mientras se podía, adoptando la filosofía del carpe diem; otros, seguramente ante la desesperación, sucumbían en acciones violentas o ilícitas; otros, y sin duda los hubo, se expresaron en acciones más creativas como los personajes del Decamerón.

Esto ocurrió en la Edad Media, claro, donde no había aeropuertos, ni internet, etcétera, entonces sus diez personajes (siete mujeres y tres hombres) huyen de la ciudad y se refugian en una especie de lugar ideal, en el que comparten una ronda de relatos y resuelven que cada uno contará una historia cada noche, para ir pasando el tiempo… Y las historias dialogan unas con otras o, más bien, los personajes dialogan a través de sus historias, que van subiendo cada vez el tono, por lo irreverentes y críticas hacia todos los pilares que sostenían el orden medieval: la iglesia, el estado y sus leyes, y todo aquello que, de algún modo, había pautado sus vidas hasta ese momento.

Pensaba que quizás debamos ir volviendo a eso, no?, a la lectura, a los juegos, a los pequeños círculos, a contarnos historias, chistes, a compartir lo que vaya quedando… porque internet (al menos a mí) me está funcionando cada vez más lento y todo anda patas para arriba y es que, en definitiva, las crisis nos devuelven de manera drástica a la necesidad de refugiarnos o tal vez reafirmarnos en conductas más antiguas, en aquellos aspectos de nuestra humanidad que no cambian tan rápido como las cuestiones virtuales y que siguen siendo parte de nuestras necesidades básicas de hoy (además del alcohol en gel)… no sé, eso es lo que voy encontrando, hablando en concreto.

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Yoga nidra

 

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Profundizar en yoga, es profundizar en el conocimiento de aquellos lugares en nosotros que permanecen ocultos e inasibles… y uno de ellos es el SUEÑO.
Svami Satyananda dedicó muchos años al estudio y desarrollo de la técnica de YOGA NIDRA cuyo objetivo es lograr una relajación profunda del cuerpo y de la mente para alcanzar el estado que normalmente denominamos sueño, de manera consciente. Es algo así como soñar despierto!!!

Entre sus beneficios, se cuentan:

• Llevar al complejo cuerpo-mente a un estado de relajación profunda.

• Permitir el restablecimiento del equilibrio y la salud general.

• Establecer patrones de relajación física y mental más permanentes.

• Mejorar el descanso nocturno liberando tensiones que normalmente siguen activas cuando dormimos e incluso se potencian.

• Traer a la consciencia y liberar tensiones físicas y emocionales que obstruyen nuestra vida diaria.

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Satya

momento-chai-2Por Laura Paús

Satya, veracidad, se describe generalmente en la literatura yóguica como un estado en el cual nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones están en armonía. Y como consecuencia de alcanzar ese estado, nuestras palabras se volverían más potentes y nuestras acciones más fructíferas…

Me pregunto cómo hacer para vivir en Satya, cuando nuestra mente tiene tantos recovecos y mecanismos inconscientes de ocultamiento, negación o control. A veces, sin darnos cuenta, actuamos siguiendo los mandatos de nuestra mente y nos olvidamos de preguntarle al cuerpo qué necesita, o al corazón qué siente…

En lo personal, me ha servido mucho buscar espacios de sinceramiento y escucha, y preguntarme: ¿qué estoy sintiendo en este momento? O, ¿qué necesito para sentirme serena y en armonía? Incluso, ante alguna situación conflictiva o desafiante, trato de preguntarme: ¿qué me surge, desde lo profundo, hacer ante esta situación? Aunque muchas veces, eso que surge hacer no tenga demasiada explicación racional y hasta parezca, incluso, negar el mundo del “debería ser” de la mente o descuidar ciertos mecanismos aprehendidos de una moral que nunca se cuestiona.

Como todo en Yoga, creo que es un desafío y un ejercicio interesante buscar, una y otra vez, el modo de entrar en contacto con lo que siento y creo verdaderamente, no hablo de una especie de impulso romántico de seguir “lo que dicta el corazón” sin importar las consecuencias; sino más bien, de la posibilidad de contactar con aquello que se presenta en los lugares más viscerales de la mente (el corazón quizás?) a los que posiblemente se acceda por medio del silencio o de la meditación profunda. Y confiar en aquello que aparece ahí como verdadero, asumiendo la responsabilidad de las consecuencias, aunque eso “verdadero” no tenga demasiada explicación lógica y por momentos, hasta parezca rozar la locura.

Confiar en eso y dejarme guiar por el impulso, muchas veces tembloroso, dubitativo, de caminar por terrenos misteriosos y abandonar la “zona de confort”, a riesgo de equivocarme. Pero eso, creo, siempre va a ser más genuino que lo otro, que el impulso autómata de cumplir con el afuera y dejar a todos contentos, menos a mí misma; al actuar unívoco que no da lugar a la riqueza de lo imperfecto, de lo inconcluso que busca completarse, de aquello que desea y que, posiblemente, exprese la sencilla -o más bien complicada- belleza de lo humano.

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Muladhara chakra y los vínculos

muladharaEl Yoga debería ayudarnos a echar raíces en nosotros mismos. Además de abrir la conciencia a otros mundos posibles, es necesario profundizar en el conocimiento de quién realmente somos, cuál es nuestra propia naturaleza, aprender a cuidarla y sanarla, así como saber también cuáles son nuestros límites…

Cuando estamos anclados en nosotros, podemos abrir el corazón sin miedos: sin miedo a perdernos, a dejar de ser quienes somos por estar con el otro o por sentirnos aceptados y amados, sin miedo a ser heridos.

Cuando permanecemos en contacto con nuestro ser y con lo que sentimos, estamos seguros de nuestro propio valor, de nuestras potencialidades y de nuestra capacidad de crear abundancia en todo aquello que deseemos. De este modo, dejamos de relacionarnos con los demás desde nuestras carencias para dar lugar a vínculos más equilibrados e igualitarios, donde es posible nutrirse mutuamente, sin someter o someterse, sin tener la sensación de pérdida…

También, y sin darnos cuenta quizás, comenzamos a abandonar ciertas discusiones, más o menos explícitas, donde argumentamos para validar nuestros puntos de vista, para defender nuestra autonomía o para mostrarle al mundo que tenemos razón.

Sólo cuando nos encontramos a gusto con nuestro interior y nos sentimos seguros con lo que somos, podemos dejar de defendernos, bajar nuestras barreras y mostrarnos vulnerables, sólo entonces nuestro corazón estará preparado para vivir encuentros reales, en verdadera intimidad con nosotros mismos, con la vida y con los otros.

Laura Paús

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El ashtanga yoga de Patañjali

Cuando se habla del ashtanga yoga, sin duda se trata de la primera sistematización del Yoga hecha por Patañjali, considerado por muchos como el padre de esta disciplina, en los primeros siglos de la era cristiana.

En el segundo libro de los Yogasutras, Patañjali caracteriza al sistema Yoga como ashtanga:  en sánscrito ashta, ocho, y anga, miembro, constituyente. Estos ocho miembros son:

Yama o restricciones: implica la no-violencia ahimsa, la veracidad satya, la honestidad asteya, el control de la energía sexual brahmacharya y el renunciamiento aparigraha.

Niyama o prescripciones: pureza shaucha, contentamiento santosha, ascetismo tapas, estudio svadhyaya, devoción Ishvara pranidhana.

Asana: se refiere a la disciplina física, a las posturas o yogasanas. Pero Patañjali no se explaya en este aspecto y sólo se refiere en general a la postura (se entiende que habla de cualquier postura de meditación) la cual debe ser firme shtira y cómoda sukham.

Pranayama o control de la respiración: una vez que el cuerpo está estable y relajado, el flujo de la respiración se vuelve más tranquilo y espontáneo hasta que prácticamente se detiene. Esto lleva naturalmente al siguiente estado.

Pratyahara o retracción de los sentidos: ahora la mente deja de estar enfocada hacia lo que ocurre en el exterior, no se perturba por los estímulos sensoriales, y se vuelve hacia el interior, hacia los procesos mentales.

Dharana, o concentración, es la capacidad de la mente de enfocarse en un solo objeto que puede ser un lugar corporal como la punta de la nariz o el espacio dentro del pecho; un proceso fisiológico como la respiración; o una imagen o símbolo como la llama de una vela.

Dhyana o meditación es la atención sostenida de la mente en ese único objeto.

Samadhi o contemplación, ocurre cuando la mente parece “vaciarse de sí misma” y se absorbe por completo en el objeto de meditación; es un estado de éxtasis en el que no existe diferencia entre el sujeto que medita y el objeto de la meditación.

Estos ocho miembros o aspectos no deben ser entendidos necesariamente como pasos o escalones ascendentes, aunque sí están presentados de menor a mayor complejidad: los cinco primeros constituyen el yoga externo, bahir-anga, y los tres últimos el yoga interno, antar-anga.

Estos ocho aspectos ordenan la práctica del Yoga como un verdadero método. Según Patañjali, la práctica de este yoga lleva a la destrucción de las impurezas o aflicciones (kleshas) mentales.

Aquel que practica yoga con compromiso, sabe que trabajar los yamas y niyamas, es trabajar consigo mismo, y que además es necesario entrenar el cuerpo, purificarlo, hacer prácticas de respiración para serenar la mente y prepararla para la meditación. Si practica estos aspectos con continuidad, logrará paulatinamente un cuerpo y una mente más libres de impurezas, podrá guiarse por su propio discernimiento y así llegará a estar cada vez más cerca de su ser verdadero.

Laura Paús

योगनिद्रा Yoganidrā

Por Eli Bardaro

Yoganidrā es una técnica de relajación que puede ayudarnos a acceder a nuestra mente subconsciente ya que permite liberar tensiones físicas, emocionales y mentales, que muchas veces se relacionan con experiencias traumáticas del pasado. De este modo, podemos crear mayor armonía en todas las envolturas de nuestro ser.

Esta técnica ha sido desarrollada por Svami Satyananda a partir de una antigua práctica tántrica llamada Nyāsa, tomando lo esencial de ella y haciéndolo accesible a todas las personas de cualquier cultura y religión, sin necesidad de poseer conocimientos previos.

No es necesario concentrarse, sólo hay que permanecer despierto y observar con desapego cualquier experiencia que aflore a la mente consciente, mientras se escuchan atentamente las instrucciones del profesor, quien será el guía.

La práctica regular de Yoganidrā proporciona mayores niveles de relajación general, ayuda a mantener y mejorar la salud, y además puede proporcionar una mayor consciencia de nuestro plano psíquico al favorecer experiencias a las que, normalmente, no podemos acceder en estado de vigilia. Lo que se libera durante el Yoganidrā luego repercute en la vida diaria con cambios positivos en nuestra actitud y nuestros modos de actuar.

Para realizar este Yoganidrā, solo necesitás un mat o colchoneta para tenderte en el suelo, una manta para abrigarte y un lugar calmo y silencioso que te permita entregarte a la práctica. Namaste!

Meditar sobre meditar

¡Si todo fuera tan simple! Si sólo hubiera personas malvadas que, de algún modo, cometen insidiosamente malas acciones y bastara con separarlas de las demás y destruirlas. Pero la línea que divide el bien y el mal atraviesa el corazón de todo ser humano. ¿Y quién está dispuesto a destruir una parte de su propio corazón?”

Alexander Solzhenitsyn

Meditar es un proceso que, para que tenga algún efecto, debe comenzar hacia el interior. Profundizar en nosotros mismos a través de la meditación, tiene que ver con integrar nuestras distintas partes en un todo, y esto no se logra de un momento a otro, como por arte de magia. Es un trabajo paulatino que lleva esfuerzo y búsqueda constantes pero que, a cada paso, nos revela un aspecto desconocido de nuestro ser, muchas veces cristalizado en una creencia, en un patrón mental, en un modo de actuar, en un modo de reaccionar a determinados estímulos. Y, al hacerse consciente, nos libera de sus limitaciones para siempre.

Meditar no se trata de una cruzada contra las fuerzas del mal, que habitan fuera de nosotros, en algún lugar. Tampoco, de un poder sobrehumano que despertará en nosotros la capacidad de cambiar mágicamente los fenómenos que nos rodean. Meditar es una actividad de tránsito hacia la propia profundidad, un cruzada, si se quiere, hacia nuestra propia sombra, nuestros propios miedos, nuestras propias fobias…

 Si cambiamos nuestro estado mental es posible, con el tiempo, cambiarnos a nosotros mismos. Si, entre muchos, nos ayudamos, por medio de una meditación empática, a cambiar nuestro estado mental, el proceso puede ser más fácil. Si muchos de nosotros habitamos este planeta en un estado mental más integrado, habiendo aceptado al menos parte de nuestros miedos, fobias, etc., estaremos más tranquilos, andaremos más sueltos y más benévolos hacia nosotros mismos y hacia los demás y esto será, en parte, porque habremos comprendido lo difícil que es cambiar… Si muchos, con empatía, logramos permanecer en un estado dinámico de mayor integración, nuestras acciones seguramente serán más pacíficas, más benévolas y más pacientes hacia nosotros y, como consecuencia, hacia nuestro planeta.

Nuestro estado mental es el que debe cambiar para abrir la posibilidad a otros cambios. Meditemos juntos, sí, diariamente, con la intención de cambiarnos primero a nosotros, y estemos abiertos y dispuestos para acompañar el cambio colectivo. Integrar nuestras distintas partes en un todo, para integrarnos como una parte, dentro del Todo. Esa es la llave que abre todas las puertas.

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