Las enseñanzas de Patañjali

Patanjali

Abhyāsa y Vāirāgya son según Patañjali los dos requisitos fundamentales para alcanzar el Yoga o, como él lo define, la cesasión de los procesos mentales.

Abhyāsa viene de la raíz verbal abhi AS “estar terminado”, “reinar sobre”, “completar”, “dominar”; “lanzar hacia”, “practicar”, “ejercitar”. Normalmente, en los textos sobre Yoga, se refiere a la práctica constante, permanente o repetida; pero también, en su significado, está la idea de concentrar la atención sobre una cosa. Para el practicante de yoga es quizás todo eso y más.

Al practicar diariamente, se logra por nuestro propio esfuerzo estabilizar la mente y, como consecuencia, se puede ver la vida y nuestros actos con cierta perspectiva, tomar decisiones de manera más consciente sin ser presa de sentimientos o estados mentales que de algún modo nos tiran hacia atrás, hacia la oscuridad, la confusión mental, la inercia o tamas.

Por otro lado, junto con la práctica constante, necesitamos cultivar Vāirāgya, la indiferencia hacia los objetos de los sentidos o el desapego, que es necesario para contrarrestar nuestra tendencia de ir hacia afuera, atraídos por todo aquello que estimula de un modo u otro nuestros sentidos. Para avanzar en la práctica, es necesario volver los sentidos hacia el interior de modo que la mente refleje su propio contenido y no se deje arrastrar por tendencias externas, ya sea por simples estímulos visuales, alimenticios, etc.,  modelos impuestos u opiniones o juicios de los demás.

Entonces, para los que practicamos yoga, la cuestión es no perder de vista estos principios, Abhyāsa y Vāirāgya, y cuando sentimos que hemos perdido el rumbo tratar de volver, una y otra vez, a nuestra práctica y estabilizarnos en ella, con actitud desapegada para acallar las voces del afuera y poder estar más atentos a aquello que pulsa por expresearse desde el interior.

Laura Paús

Sánscrito y yoga

“Cuando se piensa en lo que aportó la India a la civilización occidental a través de la lengua sánscrita, hay que tener en cuenta, sobre todo, que es el vehículo lingüístico en el que llegó a millones de personas de todo el mundo la práctica del yoga. Otras antiguas nociones indias, como “karma”, nos llegaron también, podría decirse, en el “traje” sánscrito. De modo que el conocimiento de la lengua viene a tener una importancia de primera línea para ingresar a esas nociones y prácticas de la India antigua.”

Prof. Emilio Rollié

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Ṣatkarma: las seis técnicas de purificación interior

Los ṣatkarmas o ṣatkriyās, conocidos como las limpiezas del Yoga tradicional, aparecen mencionados en detalle en los primeros tratados del Haṭha yoga (Haṭha Pradīpikā y Gheraṇḍa Saṃhitā) y constituyen un pilar fundamental para el practicante comprometido. El Gheraṇḍa Saṃhitā los presenta en el primer capítulo, incluso antes que las āsanas o posturas.

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āmakumbha ivāmbhaḥstho jīryamāṇaḥ sadā ghaṭaḥ/
yogānalena saṁdahya ghaṭaśuddhiṁ samācaret//
Como una vasija de barro fresco sumergida en el agua, el cuerpo decae pronto en este mundo. Fortalécelo con el fuego del Yoga que vigoriza y purifica el cuerpo.
Gheraṇḍa Saṃhitā, I,8

 

Ṣat significa seis, y kriyā o karma, acción, en sánscrito. El nombre se refiere a seis procesos purificatorios que apuntan a librar al cuerpo de impurezas, a equilibrar en él los doṣas o humores (en este punto coincide con el Ayurveda) y a prepararlo para el despertar de las energías sutiles. Estos seis grupos de técnicas son:

Dhāuti: Apunta a limpiar el canal alimentario completo desde la boca hasta el ano.

Basti: Lavaje del intestino grueso (enema)

Neti: limpieza y purificación de los pasajes nasales

Nāuli: Método de masaje y fortalecimiento de los músculos y órganos abdominales.

Trāṭaka: Técnica de mirar fijamente un pequeño objeto o la llama de una vela para purificar la visión, los lagrimales y ayudar a la concentración.

Kapālabhātī: técnica de respiración que purifica la región frontal del cerebro.

Entre estas técnicas ocupa un lugar relevante la estimulación del fuego digestivo, o la capacidad de metabolizar toxinas, lo que otorga al practicante un bienestar general a la vez que purifica el cuerpo y elimina cualquier tipo de desequilibrio. Gracias a estas técnicas el cuerpo se vuelve flexible y sano, se mantiene alejado de las enfermedades ya que sus humores (doṣas) permanecen en equilibrio.

Un punto fundamental es que estas prácticas no fueron pensadas, en principio, como paliativo para ningún estado de enfermedad agudo, sino para mejorar el estado de salud -ya bueno, en general- del yoguin y prepararlo para prácticas superiores como el prāṇāyāma y el despertar de Kundalini.

Estas prácticas son generalmente ignoradas en Occidente y en los cursos sobre Haṭha Yoga, quizás por el hecho de que se sigan transmitiendo en India a la manera tradicional, es decir, de gurú a discípulo, lo que no las ha vuelto tan populares.

Por otro lado, aun aquel que las ha aprendido de manera directa, muchas veces no las incorpora a su rutina de práctica posiblemente porque requieren un involucramiento más profundo y, en general, poco compatible con la vida acelerada de ciudad. Sin embargo, constituyen un pilar fundamental para el éxito en la práctica del yoga y son, sin duda, una experiencia transformadora para el practicante comprometido.

Prof. Laura Paús

Despertar amablemente

¿Cómo comenzás el día? ¿Sabías que saltar de la cama abruptamente es equivalente a jugar un partido de tenis sin hacer precalentamiento?

Te proponemos una serie de ejercicios para hacer en la cama, ni bien te estás despertando. Esto te ayudará a comenzar el día amablemente y a estar más consciente de tu cuerpo y de tu energía:

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  1. Si necesitás despertador, buscá sonidos suaves y que te resulten agradables.
  2. Comenzá moviendo tus pies estirándolos y flexionándolos adelante y atrás.
  3. Movélos en forma circular rotando los tobillos.
  4. Estirá lentamente una pierna, como queriendo alargarla y mantené ese estiramiento por unos segundos y después afloja completamente. Observá la diferencia entre una pierna y la otra. Hacé lo mismo con la otra pierna.
  5. Volvé a estirar una pierna, pero ahora tirando del talón. Vas a notar estiramiento en la pantorrilla, que muchas veces se tensiona durante la noche. Repetí con la otra pierna.
  6. Rotá suavemente tus muñecas, y estirá un brazo y el otro.
  7. Con una inhalación profunda llevá tus brazos arriba de la cabeza y estirá todo el cuerpo. Podés tomarte de los codos.
  8. Mové tu cabeza suavemente a un lado y al otro.
  9. Pestañeá varias veces y recorré con tu mirada la habitación.
  10. Si aún es de noche, encendé una luz tenue o permanecé en la penumbra hasta que la claridad vaya ingresando en tu habitación. Sonreí… Ya estás listo para levantarte!

Tratá de mantenerte conectado con tu cuerpo y sus necesidades a lo largo del día y así llegarás más descansado al final de la jornada. Que sea este un gran día!

El Panchatantra

imageAun cuando no se tenga noticia de la existencia de un libro de fábulas y cuentos compuesto antiguamente en la India; aunque nunca se haya siquiera escuchado la palabra Pañcatantra [1], si alguna vez llegaron a oídos, quizás de niños, algunos de los divertidos versos de las fábulas de Iriarte, o las de Esopo, o se contaron los cuentos de Grimm, o se leyeron en la escuela los ejemplos de El conde Lucanor, podremos decir entonces que se tiene noticia, aunque sea de manera indirecta, de una magnífica obra llamada Pañcatantra, y que se ha bebido, aunque sea sin saberlo, de las aguas de esta riquísima e inagotable fuente literaria.

El Pañcatantra es, según el Dr. Johannes Hertel, no solamente el trabajo de ficción más antiguo de la tradición literaria hindú, sino el texto literario de la India antigua que más influencia ha ejercido sobre la literatura universal[2].

El título Pañcatantra se refiere a la estructura de la obra: pañca significa en sánscrito ‘cinco’ y tantra, ‘trama’, ‘serie’, ‘tratado’, ‘libro’, es decir, que se trata de una obra que consta de cinco libros o series. En Occidente se lo conoció con el nombre de Fábulas de Pilpai, Bidpai o Bidbai, y en una forma del texto que deriva de la versión siria[3]. Menéndez y Pelayo se refiere a Bidpay como “el Esopo de los orientales”[4].

Poco o nada se sabe de su autor. Según aparece en el marco narrativo del texto, esta colección de historias pretende ser el trabajo de un santo brahmán vāiṣṇava (religioso adorador del dios Viṣṇu) llamado Viṣṇuśarman[5], el cual es convocado por el rey Amaraśakti para educar a sus tres hijos poco aficionados al estudio. Para ello utiliza la lengua erudita de los círculos cortesanos de la época: el sánscrito[6]. Resulta lógico pensar que el autor era efectivamente un brahmán, por el lugar que éstos ocupaban en la sociedad y porque, en general, las grandes obras de la literatura sánscrita fueron compuestas por brahmanes. La composición de esta obra puede ser ubicada entre el siglo III a. C. y el siglo III d.C.

Los relatos incluidos en el Pañcatantra se insertan en un marco narrativo en el que uno de los personajes del relato principal, tomando la palabra, narra una historia a modo ejemplificador y, al terminar, otro personaje, muchas veces contestando lo expuesto por el relato de su compañero, responde o dialoga contando otra historia. Este mecanismo se reproduce tendiendo al infinito a modo de cajas chinas y, al final, uno vuelve cíclicamente al comienzo, es decir, a encontrarse nuevamente en el relato principal o marco. En esta especie de batalla argumentativa, los personajes de la historia principal relatan alternadamente varios relatos con el fin de “edificarse unos a otros” o para “probar la validez de sus puntos de vista”[7]. Según señalan varios autores, esta modalidad del relato enmarcado constituye una característica original de la literatura de la India, y de ésta lo han tomado textos como los de Las mil y una noches o, en el mundo de habla castellana, El Conde Lucanor[8].

El PT está compuesto principalmente por fábulas y cuentos escritos en prosa, entre los que se intercalan versos gnómicos, en forma de ślokas [9]. Estas ślokas cumplen diversas funciones: operan de transición discursiva entre una historia y otra, refuerzan el mensaje didáctico, aportan un marco para la interpretación de la historia o la contextualizan poniéndola en relación con alguna cita de autoridad de algún tratado especializado o con algún refrán popular. En muchos casos, las ślokas corresponden a las doctrinas religiosas y filosóficas que eran consideradas como la verdad última, para ser luego contrastadas con las prácticas presentes en los cuentos, que sólo en parte reafirman estas verdades.  A este respecto, Keith señala que, del total de máximas citadas, sólo un cuarto corresponde a un pensamiento moral, religioso o filosófico; el resto trata sobre política real y normas de vida en general[10].

El PT es un texto con un entramado complejo: así como existen varios niveles de ficción, también los hay de significación de los cuentos si se los considera dentro del conjunto, por ejemplo, como una respuesta a otro cuento dentro de un gran diálogo, o por su valor individual, o puesto en contraste con alguna de las 0lokas. Las citas de autoridad expresadas en las sentencias dejan de ser verdades inamovibles cuando son engarzadas a modo de argumentos en la conversación, puestas ellas mismas en diálogo y contrastadas con situaciones de la vida práctica en la escena de los cuentos, quedando la reflexión final muchas veces a cargo del lector, quien debe juzgar si esa verdad se aplica o no en una situación particular.

El Libro I, titulado “Desunión de amigos” (mitrabhedam) es el más extenso; tiene como personajes del relato principal a los dos chacales Karaṭaka y Damanaka, ambos ministros del león Piṅgalaka, el rey, y trata de la intriga tejida por Damanaka -a pesar de las llamadas a la prudencia de Kara6aka- para enemistar al león con el toro Sañjīvaka, que se ha convertido en su íntimo amigo. El Libro II, “Adquisición de amigos” (mitraprāptikam) tiene como protagonistas a un cuervo, un ratón, un ciervo y una tortuga que, gracias a su amistad y al complemento de sus capacidades, logran sortear un sinfín de peligros y adversidades. El Libro III “Buhocorvino”[11] (kākolūkīyam) o “La batalla entre los cuervos y los búhos” trata de la natural enemistad entre los búhos y los cuervos, y constituye un verdadero manual de estrategia para la guerra, en la que aquí, gracias a la sabiduría del más anciano de su grupo, los cuervos logran doblegar a sus rivales introduciéndose, por medio de un engaño, en el interior de su nido. El Libro IV, titulado “La pérdida de lo adquirido” (labdhapraṇāśam) relata, a través de sus variados cuentos y personajes, cómo, por distintas conductas poco virtuosas, lo que se ha logrado ganar en la vida puede echarse a perder fácilmente. Por último, el Libro V, “La conducta impremeditada” (aparīkṣitakārakam), pone en escena variados personajes, en su mayoría hombres, que se encuentran ante situaciones totalmente inéditas que ponen a prueba sus más insospechadas facetas humanas.

En su época, el Pañcatantra fue concebido como un manual de instrucción para los hijos del rey y, por extensión, para uso de la clase gobernante, una especie de “espejo de príncipes”. Un personaje del libro (el rey Amaraśakti) se refiere a él con la palabra arthaśāstra, que era la que denominaba este tipo de literatura. Pero también el Pañcatantra es un libro de historias, donde el lector de todos los tiempos puede encontrar entretenimiento y placer, junto con una mirada crítica de la sociedad, además de algunas reflexiones de vida sumamente interesantes. En suma, una lectura ineludible, cuando se trata de literatura medieval.

Leer más en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1590/te.1590.pdf

 

[1] Transliteración de la forma en alfabeto devan2gar1 पञ्चतन्त्र. La oclusiva palatal c (च) se pronuncia como la ch en castellano. Las palabras castellanizadas como “karma” o “brahmán” se utilizarán en esa forma.

[2] Hertel, Johannes. The Panchatantra-text of Purnabhadra. Critical introduction and list of variants, Harvard Univesity, Harvard Oriental Series, Volume XII, 1912.

[3] Montiel, Isidoro. Historia y bibliografía del Libro de Calila y Dimna, Editora Nacional, Madrid, 1975.

[4] Menéndez y Pelayo, Marcelino. “El apólogo y el cuento oriental”, en Orígenes de la novela, Tomo I, 32, Edición Nacional de las Obras completas, Santander, 1943.

[5] Los nombres de los personajes del PT aparecen transliterados siguiendo el original en sánscrito.  El nombre Vi=5u0arman, como la mayoría de los nombres en el PT, es un epíteto que caracteriza un rasgo sobresaliente del personaje. En este caso 0arman, ‘refugio’, ‘abrigo’, era comúnmente usado como sufijo en los nombres de los brahmanes, acompañando a la deidad a la que veneraban. Vi=5u0arman forma, entonces, un compuesto que significa ‘aquel que tiene refugio en Vi=5u’.

[6] Para estudiar este problema ver Hertel, Johannes. Op. cit., “Introduction”, “Chapter II: P9r5abhadra, his time, his work, his language.”, p. 21.

[7] Macdonell, A., Chapter XIV: “Fairy tales and fables”, A history of Sanskrit literature, op. cit., p. 368.

[8] Con el fin de aportar claridad, en lo posible, en el manejo de este entramado narrativo, se incluye, como Apéndice, un cuadro en el que puede verse la relación de dependencia entre todas las historias relatadas en el libro.

[9] Según Monier-Williams, 2011, esta voz está probablemente conectada con la raíz _RU, ‘oír’. La primera 0loka  es atribuida al gran poeta V2lm1ki. Significa ‘sonido’, ‘ruido’; ‘proverbio’, ‘máxima’, ‘stanza’, p. 1104, col. 3.

[10] Keith, B., op. cit., p. 255.

[11] Así lo traduce Alemany Bolufer.

Yoga y emociones

matsyasana.artisticaTrabaja el Yoga las emociones? Sí. Definitivamente, el Yoga, trabaja el aspecto emocional del hombre, pero… ¿de qué modo?

El Yoga ve al hombre como un todo y abarca, por medio de sus prácticas, todos los aspectos que conforman el ser. Somos un continuo de envolturas que van desde la manifestación más concreta (nuestro cuerpo físico) hasta la más sutil (nuestra esencia espiritual). Y ellas se relacionan unas con otras a través de lo que los antiguos sabios llamaron prāṇa.

 Las técnicas del Yoga Clásico marcan un camino de trabajo que comienza en nuestro cuerpo físico mediante la práctica de posturas āsana, pudiendo acceder luego, a las envolturas más sutiles, por medio de prácticas respiratorias prāṇāyāma, la introspección pratyāhāra , la concentración dhāraṇā y la meditación dhyāna . Nuestro cuerpo físico refleja, en general, lo que ocurre en las envolturas más sutiles. Aquellas impresiones sensoriales que recibimos en algún momento traumático de nuestras vidas, quedan como huellas latentes saṃskāras en nuestra mente subconsciente y estas huellas se proyectan como un reflejo fiel en nuestro cuerpo físico.

La tensión o debilidad en determinados grupos musculares, muchas veces, nos habla de cierta tensión o debilidad a nivel emocional y/o mental. Las posturas de Yoga así como todo el resto de sus prácticas fueron diseñadas para influir en todas las envolturas a la vez. En la práctica, es frecuente que al liberarse la tensión de ciertos músculos también se liberen emociones de algún modo “estancadas”, de manera más o menos consciente, y que el practicante sienta un palpable alivio.

Con la práctica sostenida y la observación de los procesos internos, van teniendo lugar cambios emocionales e incluso mentales profundos, abriendo paso a un equilibrio general en el que es posible ver los problemas “con otros ojos” y transitar estados emocionales que antes resultaban caóticos, con mayor tranquilidad y armonía.

Mi entrada en el mundo del Yoga

Por Laura Paús

Comencé a practicar Yoga a través de algunos libros que llegaron casualmente a mi casa, cuando estaba entrando en la adolescencia, a los 11 o 12 años. andar.foto.smallMis abuelos comenzaron a enfermar en esa época y el clima de vejez, enfermedad y tristeza que se vivía en aquel momento en mi casa me llevó a buscar algo que me aliviara… no era de salir mucho, ni de visitar amigos, así que sin que nadie lo notara demasiado, me retiraba a un rincón de la casa para practicar las lecciones del libro “Yoga para todos” de Indra Devi y esto se convirtió, de algún modo, en mi refugio.

Con los años, la práctica se hizo intermitente, volvía a ella por épocas hasta que cuando estaba cursando el tercer año del profesorado en Letras en la Universidad de La Plata, entré en crisis: de repente me encontré leyendo día y noche textos literarios y críticos contra reloj para rendir en los exámenes y me di cuenta de que había perdido totalmente el disfrute por la literatura, había dejado de escribir -esa había sido mi principal motivación para elegir la carrera- y todo era gris, había perdido total sentido para mí. Allí comencé además a experimentar ataques de pánico y una ansiedad constante.

Fue entonces que volví al Yoga, esta vez a tomar clases con una profesora del barrio. El trabajo con el cuerpo no sólo me daba un alivio inmediato (aunque solo durara por unas cuantas horas luego de la clase, al comienzo) sino que, poco a poco me fue devolviendo el disfrute, la serenidad mental y de este modo pude tener una dimensión más certera de mi realidad y de “donde estaba parada”.

Desde aquel momento comprendí que la excesiva actividad intelectual, la escasa actividad física y una alimentación y sueño desordenados, todo esto sumado a la presión de responder al cronograma universitario y a las expectativas familiares, me había llevado a ese desequilibrio que yo percibía como “estar fuera de mí”.

Ese fue mi primer paso firme en la práctica del yoga que, a partir de allí -por entonces 1996- incorporé a mi vida con mayor compromiso y me dio como fruto la energía y la actitud para encarar el resto de las actividades de mi vida y para encontrar, entre aciertos y errores, la medida justa de las cosas, aquella medida que funcionaba para mí.

De este modo retomé mis estudios, ahora con más calma y con otras prioridades: ya no para obtener un título solamente, sino para formarme y enriquecerme además de encontrar placer en la lectura y la escritura, sin descuidar los otros aspectos de la vida que para mí eran también importantes como la actividad física, la recreación, la vida social, el arte, etc.

Luego de varios años y ya dedicándome medio tiempo a la práctica y la enseñanza del hatha yoga, terminé mi carrera y comencé a estudiar sánscrito con el Prof. Emilio Rollié una persona que, gracias a su gran sabiduría y calidad humana, me presentó una nueva dimensión en la comprensión del Yoga, esta disciplina tan vasta y apasionante. A paso tranquilo pero firme y movida por el gusto de aprender, llegué a presentar mi tesis de Licenciatura sobre el Panchatantra, un bellísimo texto de la literatura medieval hindú, con la intención ahora, de seguir andando mi camino de aprendizaje y enseñanza del Yoga, su tradición, sus textos, su filosofía y su práctica.

Namaste!

Es importante la postura de meditación?

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Siddhasana o postura de perfección

Llama la atención la importancia que dan los textos antiguos del Hatha Yoga a las posturas de meditación. Algunos incluso, sólo nombran dos variantes de la postura con piernas cruzadas sin mencionar siquiera el resto de las asanas que eran conocidas y practicadas por todos… Por qué?
Porque todas las prácticas físicas del hatha yoga fueron pensadas en su gran mayoría para lograr la postura de meditación, sea padmasana (el loto) o su versión sencilla sukhasana (postura fácil, agradable), pasando por todas sus variantes. Las prácticas físicas apuntaban a preparar el cuerpo para poder mantenerse quieto por un tiempo prolongado, sin esfuerzo, de modo de que la mente pueda acceder a un estado meditativo, el cual es descripto como muy diferente del estado de vigilia (agitado y confuso) en el que normalmente estamos.
Hasta que no tengamos un mínimo entrenamiento físico, será muy difícil “meditar” ya que el cuerpo, con sus dolores y achaques estará “tironeando” a la mente al plano material una y otra vez, sin dejar que ocurra el primer paso para lograr la meditación llamado dharana o concentración mental.
Hoy día el mercado ofrece todo tipo de cursos rápidos de meditación e incluso accesorios como sillitas con respaldo, banquitos inclinados, ladrillos, etc. para que meditar sea algo “fácil y rápido”. Pero, lamentablemente, esto hace que los alumnos se frustren una y otra vez.
En Yoga, como en cualquier disciplina tomada en serio, todo requiere práctica y dedicación. Por qué no confiar entonces en esta tradición milenaria que desde Shiva, hasta grandes yoguins como Matsyendra o Goraksha, y otros más actuales siguen insistiendo en unas pocas verdades tan sencillas pero a la vez tan ausentes en las escuelas de Yoga que abundan en todo el mundo?

Prof. Laura Paús

 

Surya Namaskara

Surya

Surya Namaskara es una técnica bien conocida y vital dentro del repertorio del yoga. Si bien ésta es una técnica incorporada más recientemente en nuestra disciplina, la comtemplación del sol es algo que ha estado presente desde tiempos remotos en culturas como la de la India. Estar al sol por unos 15 ó 20 minutos diarios, evitando las horas del mediodía, es un hábito que mejora la salud y el estado de ánimo.

La práctica de Surya Namaskara  nos ayuda a relacionarnos con el astro sol como un símbolo de fuente de vida y, de este modo, tenerlo más presente en la vida cotidiana. Su práctica diaria induce una vida sana, vigorosa y activa, sobre todo en los meses de invierno en los que más nos hace falta su energía.

Surya Namaskara es prácticamente una sadhana en sí misma, ya que contiene elementos de asana, pranayama y meditación dentro de la estructura principal de la práctica. Cuando se practica con regularidad, el cuerpo comienza a vigorizarse y también a purificarse, ya que activa el elemento fuego dentro de nosotros, es decir, aquellos aspectos ligados al metabolismo corporal.

Así que … Apracticar!

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